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«Ruta», descubrimiento poético

Gracias a Humberto E. Robles, uno de los mayores estudiosos de la obra de José de la Cuadra, descubrimos mucha bibliografía del autor que permanece todavía algo escondida. Se trata de material «desconocido» o apenas divulgado (debido a que apareció en revistas extranjeras o nacionales de escasa difusión; o recogido, si acaso, en el prólogo de algún libro), de donde hemos extraído el poema «Ruta» (1942).

En «Ruta» repercute aún el modernismo tardío, y su lectura nos recuerda al soneto «Tuércele el cuello al cisne» de Enrique González Martínez. En el poema, el autor da cuenta del debate ortográfico que seguía librándose en Ecuador entre la «y» griega y la «i» latina, persistiendo aquí la última de las dos tendencias. El título registra un motivo al que volverá con insistencia José de la Cuadra, intentando trazar el sendero a seguir de las letras del continente, por la encrucijada entre cosmopolitismo o nativismo, entre los intereses individuales o los colectivos.

Es la oportunidad de leer al José de la Cuadra anterior al Grupo de Guayaquil, al joven con pretensiones de poeta.

 Ruta*

Concéntrate en ti mismo i sé un enigma eterno;
desecha lo que diga la torpe humanidad;
i piensa que en ti llevas un cielo i un infierno
i que eres el substráctum de toda eternidad.
No te acobarde nunca el porvenir oscuro,
i jamás lo ilumines con tu imaginación;
que en las sombras que llenen tu camino futuro
debe guiarte la brújula de la sola razón…
Mata tus ilusiones…; porque nada en la vida
se realiza de cuanto soñamos. El IDEAL
es un beso que nunca nos dio la bienquerida,
un bálsamo que siempre deseará nuestra boca
i una nube que puso el demonio del mal
en el celaje limpio de nuestra mente loca …

José de la Cuadra

 *Apareció en la revista Bohemia, 1, No. 1, Guayaquil, 20 de julio 1924, p. 23.

El grupo de Guayaquil

Las uniones entre escritores no son una moda actual; a lo largo de la historia de la literatura, muchos han sido los maestros de las letras que se han hermanado con otros compañeros para dar fuerza a sus publicaciones y que sus voces se alzasen y se escuchasen más lejos.

José de la Cuadra, junto con otros cuatro escritores ecuatorianos (Enrique Gil Gilbert, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta y Alfredo Pareja Diezcanseco) formó parte del “Grupo de los cinco” o “Grupo de Guayaquil”, del que hace ya once años falleció su último miembro.

Hace dos años, el periódico El Universo publicó un artículo referente a este grupo, acercando, un poco más, el ambiente que reinaba:

“El ambiente, el trato era muy lindo, porque entre nosotros no existía envidia. Nos reuníamos en una especie de mesa redonda y discutíamos los textos. Leíamos lo que habíamos escrito y nos daban palo o lo aprobaban. Aceptábamos las críticas, eso nos servía para superarnos, porque era un hermano que nos hacía una observación”.

Más concretamente, sobre José de la Cuadra, Adalberto Ortiz, quien concedió la entrevista, solo tuvo buenas palabras:

“Le cuento que en su estudio Pepe tenía un escritorio y en un cajón de ese mueble él guardaba todos los cuentos que iba escribiendo. Los guardaba ahí por algún tiempo, decía ‘para que cojan mosto’, porque el buen vino con el tiempo tiene que coger mosto”.

Y es que, a pesar de que el grupo ya no esté junto en Ecuador, sigue vivo en las memorias de los miles de lectores a los que tocaron con sus palabras. No en vano, ya lo decían ellos: “Eran cinco, como un puño. Los cinco de Guayaquil.”